Skipper

No lo voy a negar: Siempre me ha causado un poco de gracia que tu película favorita, aquella que he tenido que ver más de 50 veces porque simplemente no puedes dejar de mirarla y a la que ya me le he aprendido prácticamente hasta los diálogos, sea una película que en la taquilla tuvo tan poco éxito que creo que prácticamente las únicas personas que han contribuído a su ranking en cualquier listado que exista en el mundo somos nosotros.

planes_0
Aviones, la película

Aviones (Para la mayor parte de la población que nunca la ha visto) es la historia de Dusty, un avión fumigador de un pequeño pueblo de los Estados Unidos que quiere probar que puede ser más que aquello para lo que fue diseñado, y que para ello se inscribe en el rally “Alas por el Mundo”, en el cual encuentra aliados como el graciosísimo Chupacabras, el orgulloso Buldog y la bella Ishani, y enemigos como Ripslinger y sus secuaces.

La historia transcurre en el mundo de Cars, y se trata claramente de una forma (Bastante poco efectiva) de Disney de “pegarse” al éxito de Pixar.  Sobra decir que en este sentido, la película terminó siendo un rotundo fracaso, y apenas logró obtener poco más de una tercera parte de los $244 millones que obtuvo Cars en la taquilla de los EEUU, y alrededor de la mitad de su taquilla mundial.

damageddusty
¡Ouch!

Entre los personajes de Aviones, además de Dusty, su protagonista, está Chuck, el carrotanque que lo ayuda a entrenar para la gran carrera; Dotty, su mecánica, de la cual aún no entiendo cómo eligieron un nombre tan parecido al del protagonista; y Skipper, el avión de guerra que por azares del destino terminó no volviendo a volar nunca en su vida y que termina convirtiéndose en su entrenador.

Hay toda una escena de la película, muy sencilla pero igualmente dura, en que Skipper sale a la pista y enciende los motores nuevamente bajo la luna, y se queda allí, con los motores encendidos, deseando volver a volar, pero incapaz de volver a hacerlo, hasta que finalmente se da por vencido y los apaga, siendo salvado por su asistente Skipper, quien al final le proporciona una excusa para no hacerlo y lo devuelve a su hangar.

disney-planes-2
“Igual, está muy nublado para volar esta noche…”

Ayer salí a tomarme unos tragos con tres de mis mejores amigos, tres personas que conocí en ambitos completamente diferentes y que en últimas terminaron por conocerse entre ellos por causa mía.  Lo hice después de una larga visita a SOFA, con una salida un poco intempestiva justo después de que tu mamá llegara a la casa.

Con ellos hablamos de todo, un poco de mi experiencia como padre, con ciertos tips de puericultura que no tengo idea de si alguno de ellos, por diferentes circunstancias, vaya a tener que aplicar; pasando por una discusión bastante interesante alrededor de la controversia por la participación de una persona en un concurso de belleza.

nrfuodzk-e1402687744759
Y de la banalidad de que existan los concursos de belleza, en primer lugar

Después de un rato de esta discusión, alguien sugirió que saliéramos a tomar algo, y aunque no estaba completamente de acuerdo (Estaba muy cómodo en cada de Carlos y Natalia), al final la mayoría decidió por mí, y terminamos saliendo a la zona T, no muy lejos de allí, donde nos metimos en un sitio llamado “Roxanne, Gin Bar & Great Food”, en el que nos recibieron desde el principio muy cordialmente y nos ubicaron en una mesa claramente preferencial.

Allí, seguimos hablando de uno y otro tema, y por alguna razón el “spotlight” terminó recayendo en mí, así que les conté acerca de los últimos aconteceres en mi vida (Que en realidad son tema para otra carta), de los proyectos que tengo en el corto plazo (Que creo que dan para aún otra carta) y de los requisitos que debo cumplir para llevarlos a cabo, lo cual a su vez nos llevó al maravilloso mundo de la programación.

shutterstock-10338536170938-620x354

Tu papá comenzó a programar desde el colegio, cuando su amigo Rafael Lleras le dejó coger su Commodore 64, y él recordó haber visto algunas cosas sobre como programar justo ése dispositivo en las páginas de la revista My Computer que le había regalado -o más bien heredado -tu abuelo Memo.

Después de leer un rato, y de cacharrear otro tanto, aprendiendo un poco de ése “Basic” que era el lenguaje en el que funcionaba este aparato, de cómo funcionaban los gráficos de sprite y de cómo se usaban los bytes de memoria del computador para diferentes funciones, Rafael y yo pasamos el código de un juego de barcos y submarinos de la revista a la computadora.

545667-mgm
Programando así nuestro primer juego a los 12 años de edad

De la nada, me convertí en un experto programador, y puedo decir que en esa época me gustaba mucho.  No tenía computador en la casa, pero me divertía meterme en el del colegio para ver qué podía hacer.  Ayer me recordaba Ricardo, en la forma adornada en la que generalmente lo hace, que a mis 15 años era bastante impresionante la forma en que yo programaba a esa edad.

¿El problema? Creo que ya lo he mencionado en este blog, pero el caso es que el hecho de programar bien hizo que me fuera muy bien en las Olimpiadas Colombianas de Computación, de las que -De hecho -gané el segundo lugar a nivel nacional en 1994.  Pero eso también hizo que en el colegio se dedicaran a hacerme asistir a nuevas olimpiadas, a programar más y más, hasta que de pronto la programación de computadores comenzó a abarcar buena parte de mi vida.

screen-shot-2015-05-12-at-10-24-14-pm
Vivía dentro de la Matriz

De pronto, no tenía tiempo para jugar, para divertirme o para simplemente estar con mis amigos o con mi familia: Se esperaba de mí que fuera a los entrenamientos, que practicara y que resolviera problemas cada vez más complejos: Lo que al principio había sido una actividad agradable, interesante y divertida se convirtió en una tarea, y todos los que me conocieron en esa época saben que yo odiaba hacer tareas.

Al final, me negué a ir a más entrenamientos, lo cual me costó el cupo para participar en las Olimpiadas a nivel internacional en Israel.  Carlos ayer me decía que quizás no sería una mejor persona si hubiera ido, pero reconozco que a pesar que quizás tiene razón, no puedo negar que por muchos años aquella fue una de las cosas de las que más me arrepentí en la vida.

were-the-millers-movie-tattoos
Cosas que claramente ya he superado

Y bien, a partir de allí me comencé a alejar más y más de la programación, y lo curioso es que ella me ha seguido persiguiendo toda la vida: Traté de estudiar algo que no tuviera nada que ver con programación y terminé dándome cuenta que me iría mejor estudiando Ingeniería de Sistemas.

Claramente, habiendo estudiado Sistemas, mis primeros trabajos fueron programando, pero encontré un trabajo como docente y lo tomé inmediatamente…  Enseñando a otros a programar.  En últimas, toda mi carrera profesional se ha orientado a alejarme lo más posible de la programación, y en eso terminé convirtiéndome en tu viejo Skipper que después de una experiencia negativa se negó a volver a volar.

planes2

Hoy, irónicamente, estoy trabajando en un par de proyectos, y cada vez me está siendo más claro que para sacarlos adelante tengo que volver a aprender a programar…  Tengo claro que tengo que aprender NodeJS y convertirme en un “FullStack Developer”, y no tengo muy claro por donde empezar, pero algo me dice muy en el fondo que ha llegado el momento de encender los motores: Skipper tiene que volver a volar.

Te quiere,

Papá