Tiempo Fuera

Ayer tu mamá fue a almorzar a la casa, y se quedó con nosotros un fugaz momento antes que tuviera que regresar a la oficina.  Como suele pasar en esos momentos, tú estabas deseoso de irte con ella hasta el punto de agarrarte a su ropa con todas tus fuerzas.  Al no lograr irte con ella, te quedaste llorando mientras las puertas del ascensor se cerraban.

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Mamá!!!  Déjame ir contigo!!!

Pero a pesar que probablemente tu mamá se fue con el corazón arrugado, pensando que te habías quedado llorando toda la tarde por tu partida, en un momento tu prima Carolina y yo logramos distraerte, y unos momentos después estabas concentrado en otra cosa, ya completamente tranquilo.  Momentos después, yo regresaba a mis labores y tú te quedabas jugando con ella.

Pero sólo unas horas después fue tu prima quien tuvo que irse, y de nuevo te quedaste llorando por su partida.  Esta vez, sin embargo, no hubo forma de distraerte o de calmarte: A medida que el tiempo pasaba y yo hacía una y otra cosa para intentar calmarte, tu llanto lo único que hacía era incrementarse.

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Hasta desembocar en un tremendo berrinche

Al principio traté de distraerte con juguetes, de mostrarte diferentes cosas, pero nada.  Y cuando traté de darte comida y me lanzaste un manotón que me hizo regar el jugo me molesté bastante y después de amonestarte decidí que no iba a prestarte más atención hasta tanto no te calmaras, así que me aparté y te dejé llorando, esperando a que la pataleta se acabara por sí misma.

Cuando amainó lo suficiente procedí a acercarme y liberarte de la sillita donde normalmente comes, pero de inmediato el berrinche comenzó de nuevo, y tuve nuevamente que tomar distancia y fingir demencia mientras comenzaba un nuevo ciclo.

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La historia se repitió un par de veces, pero a la tercera te mantuviste tranquilo el suficiente tiempo para que alcanzara a soltarte de la silla y a cargarte en mis brazos.  En ese momento, nuevamente, comenzó el llanto.  Sin embargo, esta vez fui un poco tolerante, porque en realidad había amainado.  Te llevé a tu cuarto para que jugáramos con tus juguetes, pero en el recorrido el llanto arreció, y para cuando llegamos estabas nuevamente en modo pataleta, así que te dejé en el suelo (Mientras tú tratabas de impedir que te soltara) y me retiré a mi habitación, donde aguardé con paciencia que terminaras de nuevo.

Tú corriste detrás mío y comenzaste a tratar de agarrarme de las manos y de la ropa para escalarme mientras gritabas y llorabas con todas tus fuerzas.  Yo me mantuve impávido esperando que te calmaras, y soporté con paciencia largos minutos hasta que finalmente lo hiciste.  Entonces te cargué, te abracé, te dí un beso y traté de consolarte mientras tu sollozabas con mucho sentimiento.

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Sin importar que la foto muestre a una mujer, la acción fue la misma.

Por fortuna, un avión te distrajo, y al rato estábamos los dos mirando a los carros pasar desde la ventana.  Al final no quisiste comer nada, pero no protestaste cuando te llevé a tu habitación y te puse la pijama (Aunque tuve que hacerlo mientras te tenía cargado, porque no quisiste separarte de mí ni aún en ese momento).  Al final, te dí un tetero y apagué la luz, siguiendo tu ritual de sueño acostumbrado hasta que te quedaste completamente dormido.

No creas que no me parte el corazón verte llorar, o que trates de llamar mi atención por todos los medios posibles mientras yo procuro mostrarme inconmovible.  Realmente es una posición que no me gusta en absoluto.  Y no es algo que haga por falta de cariño o porque deseo hacerte pasar un mal rato.

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O quizás porque desee ignorarte

Alguna vez en mi trabajo anterior una persona de alto rango trató bastante fuerte a uno de mis subalternos, y yo le reclamé por ello.  Ella me dijo entonces una frase que me parece muy interesante: “Suave con las personas, duro con los procesos”; y aunque aún hoy creo que en realidad no la aplicó muy bien (Efectivamente trató mal a esta persona), no olvido aquella frase.

¿A qué viene esto? A que en realidad creo que aún con todo el cariño que te tengo, es importante ser duro con ciertos comportamientos, y estos berrinches claramente son uno de ellos.  Definitivamente, nadie (Y me cuento en ese “nadie”) quiere a un niño que consideran “pataletudo”, y claramente no quiero que te conviertas en un niño reconocido por sus berrinches.

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O que terminemos haciendo escenas en sitios públicos

Como te decía hace poco, con ocasión de un evento bastante desagradable, para mí es importante que a medida que vayas creciendo te conviertas en un miembro funcional de la sociedad, y no en una persona que crea que tiene derecho a lo que sea que se le ocurra.  Corregir estos berrinches es un primer paso hacia ese objetivo.

Eso sí, es importante no perder la calma, no gritarte, no sacudirte ni reaccionar en una forma violenta.  Sólo mostrarte que con esa actitud no conseguirás nada bueno, y mostrarte -una vez te calmes -que el problema no es contigo, sino con tu comportamiento.

Te quiere,

Papá

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