La Meta

Hay momentos en la vida en que los mismos temas te abordan una y otra vez, como si la vida misma te estuviera diciendo que le prestaras atención a aquellos temas.  Algo así me ha sucedido esta última semana, en la que los temas del “coaching” me han estado rodeando por todos lados, desde un reencuentro con Adelia y Hervé, amigos de tu tío Hugo; pasando por un compartir ideas con mi amiga Carolina; unos planes maquiavélicos con una tercera persona (Que mencionaré cuando den fruto); y finalmente una reunión a la que fui invitado el día de hoy.

En esta reunión se nos pidió apoyo para un proceso de coaching ontológico, lo que en cristiano se traduce como un descubrimiento desde el ser, a través de un aprendizaje transformacional que en muchos casos termina por enfrentarte contigo mismo, y en algunos a desnudar muchas cosas de tí.

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¡En sentido figurado, Jim!

Hablando con esta persona -y sin revelar mucho, para no arruinar la sorpresa -hubo una cosa que se me quedó, y es que a veces nos ponemos metas de muy largo plazo que terminamos por no cumplir porque simplemente las vemos tan lejanas que aplazamos el tomar pasos para cumplirlas.  Y leyendo esto quiero que pienses en eso: ¿Qué quieres hacer de tu vida? Y, sobre todo, ¿Estás haciendo algo para lograrlo?

La conversación me recordó un poco del proceso de mejora continua llamado Kaizen que de forma tan entusiasta abordamos con Adriana en nuestro trabajo anterior, y que parte de una premisa muy sencilla: Tener una meta en el horizonte.  No importa que sea una meta completamente irreal o imposible de lograr.

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Ahora, y esto es lo importante, para acercarte a esa meta, planteate un objetivo concreto que te acerque a ella, y que ojalá sea mucho más cercano, realista y alcanzable.  Algo que puedas lograr en un plazo razonable, que puedas planificarlo y poner todo su empeño en alcanzar.  No importa si al cumplir este objetivo aún estás muy lejos de tu meta.  Si bien no puedes perderla de vista, sí debes tener en cuenta que lo importante es irte acercando a ella.  ¿Quién sabe? De pronto hasta logras alcanzar esa meta que antes parecía imposible.

Como ejemplo de lo que te estoy diciendo, mira el programa Apolo de la NASA: En Mayo de 1961 el Presidente Americano John F. Kennedy, en el marco de la guerra fría, prometió que antes de terminar la década depositarían un hombre en la luna (La meta).  De allí se comenzó una serie de proyectos con objetivos concretos, el primero de los cuales fue construir un cohete que saliera al espacio.

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El Saturno V

Poco a poco, se fueron planteando otros objetivos: Escapar de la gravedad terrestre, realizar separaciones y acoplamientos en el espacio, dar la vuelta a la luna y finalmente alunizar.  Después de 11 misiones, lo que al principio parecía un objetivo inalcanzable se convirtió en una realidad.

Tu prima María Camila, cuando vivía con nosotros, tenía un dicho que nos repetía de vez en cuando: “Tú puedes volar”.  Quiero que al leerlo lo creas: Que puedes hacer lo que tú desees; llegar a la luna si es lo que quieres.  Pero también tienes que saber que a diferencia de lo que dicen los memes de Internet, no es suficiente simplemente con proponértelo: Debes ir trabajando paso a paso por cumplir tus sueños, con la inteligencia de saber cómo ir avanzando hacia ellos, y la constancia para no dejar de seguirlos.

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Tú puedes volar

Te quiere,

Papá

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