El Rebaño

Hace unos cinco años salió una película titulada “The Debt”, que en español tradujeron inexplicablemente como “Al filo de la mentira”.  Se trataba de un grupo de agentes del Mossad que se internaban en la vieja Alemania del Este para dar caza a un antiguo líder nazi que para ese momento se hacía pasar por un prestigioso ginecólogo.

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Lo cual pone a la heroína de la historia en una posición bastante incómoda.

Sin adelantarte demasiado de la película, te contaré que los agentes logran la captura, pero tienen dificultades para huir, y esto les obliga a convivir con aquel monstruo contumaz.  Este, aún viéndose atado y golpeado, persiste en sus desafíos hacia los judíos, y entre otras cosas, en uno de los diálogos cinematográficos que más me ha impactado en la vida, les dice cosas como la siguientes:

“¿Por qué cree que sólo tomó cuatro soldados para dirigir un millar de personas a las cámaras de gas? ¿Familias enteras? Debido a que ni siquiera uno de aquellos miles tuvo el valor de resistir, el valor de ser el primero en caer. Ninguno se iba a sacrificar. Incluso cuando nos llevamos a sus hijos. Entonces supe que su gente no tenía derecho a vivir, no tenía derecho a…”

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Mmmmppphhh…  mmpphh…

“¿Sabe por qué era fácil de exterminarlos a ustedes? Por su debilidad. Yo lo vi. Lo vi todos los días. Cada uno de ellos, pensando sólo en cómo evitar un azote, o una patada, o la muerte. Sólo pensando en sí mismos.”

Y, pues, no me impactó particularmente por tener sangre judía en las venas -que tú y yo la tenemos, si bien algo diluída -, sino porque en realidad los seres humanos nos comportamos así, precísamente como decía el doctor Vogel.  Nos domina el miedo, pensamos sólo en nosotros mismos, y no tenemos la fuerza para levantarnos y cambiar nuestro destino.

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Incluso cuando sabemos que el destino que nos espera no tiene absolutamente nada de brillante

Para cuando escribo esto, la vecina República Bolivariana de Venezuela lleva bastantes años en un régimen socialista que comenzó con un derroche de los beneficios obtenidos del petróleo y con la expropiación de bienes de las empresas, y que hoy tiene a sus ciudadanos haciendo interminables filas para abastecerse de los productos más básicos de la canasta familiar, con una desigualdad galopante, una inseguridad altísima y una inflación abrumadora.

Y el hecho es que todos aquellos que tenemos algo de conocimiento de la situación en Venezuela esperamos que la situación estalle en cualquier momento…  Y nada.  La gente que puede sale del país (Hoy en día hay un número inusitado de venezolanos en Colombia), pero la que sigue allí parece seguir tolerando esa situación que a todas luces es intolerable.

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Pero sin ir tan lejos, aquí en Colombia no hemos estado tan lejos de esa situación: Ya pasamos hace unos 20 años por un gobierno con uno de los mayores señalamientos por corrupción, y estamos hoy en día con un presidente con uno de los mayores indices de inconformismo ciudadano.  Vivimos con una corrupción rampante, con una inseguridad terrible y nos hemos aguantado una guerra de más de 50 años.  En Bogotá vivimos un desfalco inaudito hace poco más de 5 años, y para cada alcalde que ha llegado desde entonces se ha montado una campaña para desbancarlo.

Y aquí no pasa nada.  Tenemos miedo de cambiar las cosas, pensamos sólo en nosotros mismos, no tenemos el empuje para levantarnos y cambiar nuestro propio destino.

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Aún cuando tengamos el poder de hacerlo

Y, pues, no sé que te deparará el futuro…  No sé si este sea brillante o se vengan tiempos duros, pero quiero que esta carta te quede como reflexión: No seas uno más del rebaño que avanza hacia el matadero entre llantos y lamentos pero aceptando su destino en silencio.  Si en algún momento sientes que debes levantarte y alzar tu voz y oponerte a la injusticia, por favor, por favor, no dejes de hacerlo.

Te quiere,

Papá

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Un comentario en “El Rebaño

  1. Es dificil ser el heroe, desafortunadamente escoger entre su vida y la de los demás no es una tarea facil, es admirable quien la hace pero desafortunadamente no todos tenemos la suficiente fuerza, Lo unico que se puede pedir o exigir a alguien cercano es que al menos, si va a opinar o decir algo primero estudielo bien, no sea juguete de las pretensiones o ambiciones ajenas, o en el peor de los casos un idiota util. vivir luchando contra la corriente solo lo deja a uno vacio y fustrado de por vida, y eso riñe con la idea de estar feliz y bien. No le pida a alguien que lo haga, si le nace, que sepa que el sacrificio es alto, pero que es recompensado quien sabe de que maneras, Si no lo hace, al menos lleve una maxima siempre y es tratar bien a la gente que esta a su alrededor, en la medida de lo posible, si las personas se equivocan, entender que ese es su limite como persona, y que sus intereses a veces chocaran con los mios, Es trsite darse cuenta que ya estamos en la edad en que sabemos que las cosas no cambiaran y tendremos que pasar la antorcha con mas pena que gloria, esperando que alguien haga lo que no pudimos, pero bueno, queda entonces disfrutar de lo que queda.

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