Everybody hurts

Ayer hablaba con una amiga: Alguien que quiero mucho y que fue uno de mis puntos de referencia en la Universidad.  Una mujer muy inteligente y muy trabajadora, que cuando la conocí desbordaba femineidad; una excelente amiga y una madre espectacular -que, de hecho, en muchas ocasiones parecía cuidarnos como una hermana mayor en la U, mostrando de antemano todo su potencial -.

madre-bebe-500x326
Que luego desplegaría con sus propios hijos

Comenzamos hablando de tonterías, de lo que se habla con cualquier persona con la que no te has visto en mucho tiempo y tienes que comenzar a retomar los temas.  “Hola” “¿Cómo estás?” “¿Qué has hecho?” “¿Cómo va tu vida?”.

Y entonces, en medio de una conversación superflua, que podría haber sigo clasificada casi como genérica, y archivada en las últimas conversaciones del WhatsApp (Aquellas que ya uno ni vuelve a mirar), me cayó una bomba: “A veces deseo morirme”, me dijo.

sintc3adtulo
“Es una mamera vivir”

Antes que yo la trajera a colación, ella mencionó a nuestra amiga Samara; una joven altísima de raza negra que estudiaba con nosotros en la Universidad, y a quien recuerdo como una de las mujeres más alegres que conocí, quien sin embargo ante una situación desesperada (O así la veía ella), decidió quitarse la vida, para el asombro y la tristeza de todos aquellos que la conocíamos.

Anoche recordaba a otro amigo: Un tipo brillante y exitoso, con un futuro prometedor, un innegable carisma y un gran talento para cautivar la atención de los demás.  Un hombre a quien admiré durante muchos años (Y aún, un poco), y de quien consideraba tenía todo por qué sentirse bien con su vida y consigo mismo, hasta que me planteó casi exactamente la misma cuestión…

636024217934235765164951305_suicide
Odiaba su vida, y estaba considerando seriamente el darle fin.

Hoy, siguiendo un poco el curso de las dos últimas cartas, hay una cosa que debo confesarte, y es que a pesar de lo que crezcas creyendo de mí, a veces me siento sólo, a veces me siento confundido, a veces no sé qué hacer, y siento que la vida es demasiado abrumadora.  Me siento pequeño e impotente ante una realidad que a veces es avasalladora.

Y lo peor de todo es que siempre que veía a mi alrededor, veía gente segura, gente confiada, gente exitosa que parecía saber todo el tiempo qué hacer, a donde dirigirse, cómo enfrentar la vida, cómo conquistar chicas, cómo hacer dinero, cómo hablar en público, cómo desenvolverse con toda naturalidad.  Pero a medida que he conocido un poco mejor a varias de esas personas, he descubierto que existe otra realidad.

Al igual que a mi querida amiga, no voy a mentirte a ti: El mundo es a veces cruel y despiadado, a veces injusto y a veces muy difícil.  A menudo te sientes perdido, sin saber qué hacer, en medio de situaciones agobiantes para las cuales no encuentras salida.  Y lo curioso es saber que buena parte de las personas nos sentimos así en algún momento de nuestras vidas.

¿Y qué hacer entonces? Supongo que es una combinación de resistir, de aferrarnos a esos momentos de felicidad que también vivimos (Porque así como es difícil, la vida también puede ser maravillosa), darnos cuenta que podemos cambiar lo que no nos guste y hasta comenzar de nuevo si es lo que requerimos, buscar ayuda si es necesario…

Desiderata
Aún con todas sus farsas, penalidades y sueños fallidos, el mundo aún es hermoso.
Sé alegre.
Esfuérzate por ser feliz*.

Te quiere,

Papá

* Para los que no lo reconozcan, el texto es de Desiderata, de Max Ehrmann.

Anuncios

2 comentarios en “Everybody hurts

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s