¡Al agua, patos!

El viernes por la noche me escribió mi amigo Hugo, diciéndome que si podíamos hacer un plan de piscina el sábado por la mañana.  Álex y él están esperando una niña, y en este momento nadar le hace bastante bien -Tu mamá fue varias veces a la piscina cuando te estaba esperando a tí -.  Efectivamente, pregunté y me dijeron que sí, así que coordinamos para vernos al día siguiente para darnos un chapuzón.

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Con doble salto mortal

Ayer tu mamá tenía una cita médica, así que salió temprano y yo me quedé solo contigo durante un rato: Jugamos e hicimos ejercicio hasta la llegada de tu mamá, que yo aproveché para arreglarme y entre los dos arreglamos un poco.  Para cuando Álex y Hugo llegaron, ya estábamos listos -aunque tuvimos que alistar el traje de baño antes de salir.

Cuando llegamos a la piscina, no había nadie, así que pudimos disfrutar a nuestras anchas: Primero nos duchamos, y tuve que calentar un poco el agua para que estuviera apta para tí; y luego nos metimos a la piscina.  Las niñas se metieron primero, e hicimos algunas peripecias para que tú pudieras entrar.

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Como ponerte un incentivo…

Ahora, desde muy pequeño siempre te ha encantado el agua: Siempre que te bañamos estás súper tranquilo, y se te nota que disfrutas.  Generalmente no lloras -sino en el momento en que te sacan; y cuando nos metemos a la ducha y te cae el agua en la espalda generalmente te ríes con toda la gana.

Cuando te metimos en la piscina el efecto fue igual.  En un principio de pronto un poco de sorpresa, pero después de unos segundos estabas tan cómodo como pez en el agua.  Te pusimos de pie, de frente y de espalda, y nos turnamos con tu mamá, con Hugo y con Álex (Quienes estaban bastante contentos de estar contigo) para estar contigo.  Al poco rato estabas pataleando y -con un poco de ayuda -moviendo las manos en el agua.

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Como pez en el agua

Te encantó jugar en el agua: Te llevábamos a todos lados, te cargábamos, te acercábamos del uno al otro (Lógicamente, la percepción de peso al cargarte disminuye notablemente); pero definitivamente lo que más te gustó fue que te cogiera un poco de lado, como si tu estuviera nadando, y te llevara rápidamente de un lado a otro de la piscina, como si estuvieras nadando en estilo libre.  Incluso, lograste rebasar a los demás “nadando” de esta forma.

Eso sí, no te gustó para nada cuando te sumergimos un poco y te volvimos a sacar.  Lamentablemente, es algo que es importante que volvamos a hacer para lograr que con el tiempo le pierdas el miedo al agua.

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En cualquier caso, la experiencia fue fabulosa.  Ya hablamos con Hugo y con Álex; y con tu padrino y Arlette (Los papás de Martín) [1]; para repetir la experiencia.  No veo la hora de hacerlo de nuevo, y mirar cómo vamos progresando con nuestras clases de natación.

Te quiere,

Papá

[1] Esta vez no los llamamos porque el plan fue tan intempestivo que lo pasamos por alto.  Igual, no dejaremos que vuelva a ocurrir.

[2] Aunque hay fotos reales del evento, no las verás aquí: Fueron censuradas por los asistentes (Aunque tú te ves muy bien, los demás no tanto).

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