Pequeños Gigantes, parte 1: Reality Freak

Dentro de una gran cantidad de confesiones que te he hecho a través de este blog, y las que me imagino me faltan en las cartas que vendrán, hay pocas que me avergüencen tanto como la que voy a hacer en esta carta en particular.  Así que, supongo, la abordaré como abordan los valientes de Alcohólicos Anónimos la verdad sobre su adicción: “Mi nombre es Wolf, y soy un Reality Freak”.

¡¡¡Hola, Wolf!!!

¿Qué significa eso? Que veo más “Reality Shows” de los que debería: Esta semana solamente estuve pegado a la final de la octava temporada de “Face Off” y no me he perdido un capítulo de “La Voz Kids”.  Hace poco estuve viendo “Master Chef Junior”, frecuentemente veo “Kitchen Nightmares”, “So you think you can dance”, “The Voice” y “Jefe Encubierto”, y durante años fui fiel seguidor de “American Idol”, “El Factor X” (La versión Colombiana), “No te lo pongas” y “America’s Next Top Model”.  Incluso me vi los rimbombantes reality shows de VH1, como “La Vida Surreal” y “Scream Queens”.

Obviamente en todo Reality Show hay un componente de curiosidad un poco morbosa de chismosear cómo es la vida de los demás, pero también es impresionante descubrir las particularidades de profesiones tan poco apreciadas como el maquillaje de efectos especiales o el modelaje, y ver lo que las personas son capaces de hacer en un tiempo limitado con dicho maquillaje, en la cocina, o montando un espectáculo de canto o de danza.

Para la muestra…

Pero una de las cosas que me ha llamado la atención, particularmente en los últimos días, han sido esos programas de Junior Master Chef y de La Voz Kids, en que los participantes son niños; y que muy frecuentemente están a la altura, o incluso por encima de lo que sus contrapartes adultas (El caso es evidente en Master Chef, que dejé de ver porque los participantes me parecían malísimos, mientras Junior Master Chef me pareció genial).

Y sí, creo que uno de los mayores errores que cometemos frecuentemente los adultos es subestimar a los niños, quienes frecuentemente son capaces de cosas extraordinarias cuando tienen la suficiente motivación.  Es impresionante ver a estos niños de Master Chef hacer preparaciones sumamente complicadas en cuestión de minutos.  También -para salirme del tema de los Reality Shows -recuerdo haber ido hace poco con tu mamá a Cabaret Bar y presenciar un impresionante espectáculo de pole dancing de una madre con su hija (De unos 10 años), y maravillarme con niños tocando acordeón en Valledupar, o bailando salsa en Cali.

Sin palabras

Sin ir muy lejos: Tu prima María Camila es una gran bailarina, y su hermana Daniela maneja la percusión en la banda de guerra (Perdón, de paz) de su colegio; tu prima Sara canta genial, y es una jugadora consagrada de rugby; desde muy niña tu prima Daniela (Del otro lado) es una bailarina espectacular; y tu primo Tomás ya está practicando Tae-kwon-do.

Ahora, no quiero que esta carta sea un motivo de preocupación para ti: La idea no es ponerte una barra inalcanzable, hacerte creer que tengo unas expectativas altísimas o generarte ansiedad.  La idea es reforzarte algo que ya creo que ha estado permeando buena parte de las cartas que te he escrito hasta hoy: Si algo te gusta, te motiva, y le dedicas el esfuerzo y la dedicación que merece, puedes hacer lo que quieras, y llegar hasta donde tú quieras.

Te quiere,

Papá

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Un comentario en “Pequeños Gigantes, parte 1: Reality Freak

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