Hablemos de Política, parte 1: Alienados

Habiendo dejado claro lo que dije en la carta anterior, voy a comenzar a tratar asuntos puntillosos.  En particular, aprovechando que Colombia acaba de pasar por unas elecciones regionales, me parece particularmente pertinente hablar de política.

Voy a comenzar contándote que cuando entré a la Universidad estaba bastante desubicado, y a causa de ello (Y que tuve una buena calificación en las pruebas de Estado) me inscribí en un programa de “Estudios Generales”, que básicamente consistía en que podía ver materias de lo que quisiera, siempre y cuando cumpliera los prerrequisitos.  Sólo había una materia que era obligatoria: Sociedad de Debates.

Ahora, no sé quién fue el genio que consideró que un grupo de personas con altísimos puntajes en las pruebas de Estado y una total ignorancia en cuanto a qué hacer de sus vidas eran candidatos perfectos para la Sociedad de Debates de la Universidad, pero lo cierto es que terminamos todos viendo la materia (Que, por cierto, odiábamos), y en ella trataron de hacer que nos concentráramos en el tema del primer debate: La Alienación Política.

Y entonces descubrí que soy un alienado político

La alienación política es aquella sensación de apatía frente a todo lo que tiene que ver con política, que es causada por un sinnúmero de percepciones: Que no hay nadie que me represente, que mi candidato nunca gana, que una vez llega al poder incumple lo que promete, que sin importar lo que haga no hay una mejora sustancial en mi calidad de vida.  Frente a todas estas percepciones, la política nos comienza a importar cada vez menos.

Y lo complicado ahí es que no debería: Finalmente, las decisiones políticas -junto con las económicas -afectan a todo el mundo (O al menos a todos los miembros de la población que se abarca).  ¿No sería lógico que todo el mundo tuviera algún grado de participación en política?

Pues te confieso que en las últimas elecciones llegué a pensar en inscribirme como candidato, y entonces me di cuenta de que por una parte no tengo idea de qué partido tiene una ideología cercana a la mía, y que por otro lado no me sentiría muy bien rodeado, y se me quitaron las ganas (Y sí, soy conciente que eso suena a meme de la rana René).

Sin embargo, soy un convencido que no podemos simplemente ir por la vida dejando que las demás personas tomen las decisiones por nosotros y simplemente quejándonos cuando no nos gustan, sino que debemos tomar las riendas no sólo de nuestra vida sino también de nuestro país y, ¿Por qué no? De nuestro mundo.

Todos nosotros

En la conversación que mencionaba en la carta pasada, mi amigo el abogado me decía que los colombianos estamos convencidos que el voto es el único mecanismo de participación ciudadana, pero no es así.  Investigando un poco los otros mecanismos (Referendo, plebiscito, consulta popular), me suena un poco a la misma pomada con diferente nombre, así que supongo que debo consultar un poco antes de continuar con la segunda parte de este artículo.

Hasta entonces,

Te quiere,

Papá

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