De-Presión

Hoy tenía básicamente un cúmulo de artículos por escribir: Quería hablarte de política, de películas, de miedos, de una inquietud que me quedó ayer hablando con mi amigo el abogado, pero entonces vi un mensaje de una persona que quiero mucho y los planes cambiaron (Como, te darás cuenta, pasa a veces).

Esta persona volcaba en su muro de Facebook sus sentimientos, y decía (Me voy a tomar el atrevimiento de parafrasear) que su vida ha sido un total desperdicio, que se siente como si estuviera enterrada en un hueco muy profundo al que le hubieran vaciado concreto.  Que no encuentra en el pasado nada que la reconforte, que en el presente se siente vacía y sola y en el futuro tampoco vislumbra nada.  Peor aún, que no tiene ni ganas ni fuerza para cambiar su vida, y se quedó en piloto automático.  Que siente que le quedó grande la vida y que lo único que le queda es esperar que sea la vida misma la que se haga cargo.

Después de leer esto, hablé con esta persona para tratar de darle ánimo y para hacerle sentir que no está sola, y aunque no puedo decir que mi conversación tuvo un efecto milagroso, si espero haber ayudado un poquitico.  Y aunque cuando se lo dije me replicó algo así como que yo ya tengo la vida organizada (Casa, carro, un hijo, una carrera, una buena esposa y muchas cosas más), la verdad es que al igual que esa persona especial, muchas veces yo también me siento perdido.

Y es que a veces es inevitable: En este mundo complicado, en el que muchas veces sientes que tienes que tener éxito personal y profesional, influencia, poder, la vida arreglada, lo mejor en todo, logros por doquier, dinero, lujos, amor, placer, amigos, diversión -sin contar los temas de ser buena persona, buen padre, buen estudiante, buen profesional -y quién sabe qué cantidad de cosas más, cualquier tipo de carencia en cualquiera de estos sentidos se convierte en una fuente de ansiedad en algunos casos, y de depresión en otros.

El tema es que casi todos nos hemos sentido esta angustia o depresión en algún punto de nuestras vidas.  Es posible que alguna vez lo sientas, y quiero decirte como primer punto que es normal.  El tema no es no sentirlas, el tema es saber cómo superarlas.  Después de investigar un poco, éste es mi consejo para ti, para cuando te sientas perdido, y para aquella persona tan querida que lo siente en este momento:

Un regalito chiquito
  1. Relájate: Lo primero que tienes que hacer es tomarte un momento para relajarte e impedir que las angustias te agobien.  Cálmate, respira, siente tu entorno (Si tienes posibilidad de entrar en contacto con la naturaleza, hazlo).  Aleja los pensamientos negativos por un momento y trata de poner tu mente en blanco.  Tal vez con una mente más serena podrás buscar una solución para la situación que te llevó a ese estado emocional.
  2. Obsérvate: Contempla tu situación actual y evalúa lo que te molesta y lo que quieres cambiar.  Trata de ser objetivo y poner las cosas en perspectiva:  Es posible que te des cuenta que estás viendo los problemas mucho más grandes de lo que realmente son, o que efectivamente lo sean y requieras un cambio drástico.
  3. Positivízate: No todo puede estar tan mal.  A veces la depresión es una cuestión de enfoque.  Busca las cosas buenas en tu vida y dales el valor que merecen.  Sé que a veces, cuando uno está sumido en la desesperación, es difícil ver lo bueno, pero te aseguro que si lo buscas lo encontrarás.
  4. Acéptate: Ten en cuenta que no puedes vivir a partir de las expectativas o los estándares de los demás, o de la sociedad.  Tu vida es tuya únicamente, y tú eres quien tiene las riendas.  No necesitas “ser más” o “hacer más”.  Deja de criticarte, culparte o despreciarte.  Ojo que no es ser conformista, es aceptar quién eres -cómo eres -y lo que tienes en tu vida.
  5. Rodéate: Es difícil salir de una depresión uno solito.  Y aunque en ése estado muchas veces querrás estar sólo, generalmente es mejor acudir a tu red de apoyo: Familia, amigos, conocidos que sepan del tema y te puedan ayudar.  Y si no sabes con quién puedes contar, envía un mensaje abierto como hizo la persona que te comento, y te darás cuenta de cuanto cariño tienes a tu alrededor.  Será algo que probablemente te sorprenderá.
  6. Enfócate: Si la situación actual no es lo que querrías para tu vida, ¿Qué es lo que querrías en cambio?  Visualiza qué cambios te gustaría darle a tu vida (Sé realista, si planteas algo irrealizable sólo vas a generar más angustia), y trata de generar un plan de acción.
  7. Cambia: Albert Einstein dijo alguna vez “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.  Probablemente cuando contemples tu situación actual te darás cuenta de cosas que tienes que cambiar para eliminar esas fuentes de depresión (Relaciones tóxicas, ocupaciones frustrantes, entornos desagradables), y cuando establezcas tus objetivos te des cuenta de otras cosas que tengas que modificar para alcanzarlos.  Más que cualquier otra cosa, cambia la rutina.  Es venenosa.
  8. Reactívate: Así como en boca cerrada no entran moscas, supongo que en mente ocupada no entran angustias; especialmente cuando lo que hacemos es lo que nos gusta hacer (De lo contrario puede ser contraproducente).  Así que, busca un espacio para hacer lo que amas, o comienza a seguir tu plan para cambiar el rumbo.  Si lo que sea que hagas implica algo de actividad física (Que genere endorfinas), tanto mejor.
Tal vez esto es un poco exagerado

Frecuentemente he visto que muchas personas cuando tienen un problema se sumen en la desesperación y no ven una solución cuando para todos aquellos que los rodeamos o quienes nos los cuentan la solución es obvia y está al alcance de la mano.  Por eso es importante poner las cosas en perspectiva y, si aún no vez la solución, buscar apoyo de otra(s) persona(s).

Por otra parte, ten en cuenta que una de las cosas que más angustia nos tiende a generar son todos aquellos “asuntos pendientes” a los que les vamos dando largas y nunca resolvemos del todo.  En lo posible, trata de atar los cabos sueltos y verás cómo te quitas un peso de encima.

…descripción gráfica…

Es importante que tengas en cuenta que uno no llega a un punto de desesperación de la noche a la mañana, y por tanto no puede esperar que ese estado se vaya así de repente.  Esto es un proceso, y puede ser bastante largo.  No te rindas, y trabaja paso a paso para mejorar tu vida y sentirte mejor contigo mismo.  Con una buena autoestima y un cierto nivel de control de tus emociones, seguramente estarás bien.

Te quiere,

Papá

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