Un Templo

En la última carta te hablaba un poco tangencialmente de lo que pienso acerca del cuerpo humano.  Me parece que debo profundizar un poco en eso, porque nuestra cultura -con todos sus tabúes y su consumismo -nos ha llevado a crear una relación de antagonismo con nuestros propios cuerpos, y es algo de lo que quiero liberarte.

¡Libérate!

Durante siglos, nuestra cultura ha ido creando una cantidad de tabúes y de mecanismos de represión que han hecho que como sociedad nos avergoncemos de nuestros propios cuerpos: Todo el tiempo nos tenemos que cubrir, que tapar, que ocultar; y aquellos que tienen la confianza y la fortaleza de mostrar su cuerpo desnudo (Sin ser victimizados y sin transgredir a otros -esos son casos diferentes) son juzgados y censurados por la misma sociedad, o son mirados con morbo y con malicia.

Por otra parte, la cultura del consumismo ha creado un ideal de belleza estereotipado en el que para ser “bello” debes tener un cuerpo perfecto -bajo sus estándares -: Debes ser alto, de músculos torneados, de abdomen plano y no exhibir ni un gramo de grasa.  A causa de estos estereotipos, que no cumple el 98% de la población, muchísima gente crea una relación de incomodidad con su propio cuerpo, que se traduce en cirugías innecesarias, en trastornos alimenticios y en un odioso mercado de productos para obtener todas estas características deseables.

“Con una dieta balanceada, mucho ejercicio, dos liposucciones, cientos de masajes y mi producto milagroso, lograrás un abdomen plano en 10 años”

Voy a comenzar por una metáfora un poco tecnológica (Porque me cuesta dejar de lado mi profesión): Cuando estás en un juego de video, la forma que tienes de interactuar con ese mundo virtual es a través de un avatar -un personaje que obedece a tus acciones sobre los controles del juego -.  De la misma forma, tu cuerpo es el avatar a través del cual tu conciencia etérea puede interactuar con este mundo físico, aprender de él e influir sobre él.

La diferencia con el videojuego es que en la vida real no puedes escoger con antelación cómo te vas a ver, ni puedes hacer cambios en la mitad del juego (Incluso eso tampoco lo puedes hacer en muchos videojuegos): Tienes un único cuerpo durante toda tu vida, y es tu canal de comunicación con el mundo físico…  ¿Por qué desperdiciar tiempo y energía en crear una relación antagónica con él?

Quiero que pienses en tu cuerpo como en un templo, y en ti mismo como la persona encargada de mantenerlo.  Como persona encargada, probablemente fue alguien externo el que te la encomendó, y tú no tuviste elección entre la catedral de Notre Dame o la capilla de la esquina.  Sin embargo, eso no significa que no seas responsable que hacer el mejor trabajo posible: Mantenerla aseada, bien arreglada, asegurar que no tenga basura y que no se deteriore.

Y eso no lo vas a lograr sentándote a quejarte del templo que te dieron: Deberás mantenerte aseado, alimentarte bien (En particular, no dejando que tu templo se llene de basura), mantenerte hidratado y hacer ejercicio, como mínimo.  Deberás buscar la forma de respirar aire puro de vez en cuando (Sé que eso va a ser cada vez más difícil, especialmente en la ciudad), y de permitirte entrar en contacto con la naturaleza.  Deberás consultar al médico con cierta periodicidad para diagnosticar cómo estás y tomar las medidas pertinentes.

Antes que las medidas pertinentes se vuelvan medidas extremas

Por otra parte, recuerda que el templo es un sitio sagrado, y que también eres responsable de lo que permitas que entre en él: No abuses del alcohol, no permitas que entren drogas, y asegúrate de que cualquier persona a la que le des acceso a tu cuerpo lo trate con el respeto que merece.  Antes que cualquier cosa, no le hagas daño.

En cuanto a tatuajes y piercings te puedo decir que aunque yo particularmente no tengo ninguno, tampoco estoy completamente en contra de ellos.  Ahí lo importante es saber que estás introduciendo un elemento externo (Tinta, o el mismo piercing) en tu cuerpo, que en muchos casos siempre va a estar ahí (Aún si el piercing es removible, va a quedar el espacio, o al menos la cicatriz), y que te va a identificar por el resto de tu vida.  Piénsalo muy bien, y si aún es lo que quieres, podemos considerarlo.

Esto, por otra parte, está fuera de discusión

Y, antes que nada, no te obsesiones por ser alto, bajo, flaco o gordo: Aprecia tu cuerpo y quiérelo.  Sé feliz con él.  Aprovéchalo para interactuar con el mundo y con las personas, sin transgredir a nadie.  Si cuidas tu templo con todo el cariño que mereces, si le muestras el respeto que merece como lugar sagrado, si lo mantienes limpio, aseado, arreglado y acogedor, las personas a las que les importe (Y que ojalá compartirán el mismo respeto por él) sabrán apreciar ese templo por todo lo que vale.

El cuerpo humano no sólo es hermoso, también es una máquina maravillosa, llena de posibilidades, de habilidades, de sensaciones y de misterios que aún no hemos logrado resolver.  Nos permite descubrir nuestro mundo, explorarlo, interactuar con él, descubrir otros seres como nosotros, obtener sensaciones maravillosas, realizar enormes proezas…

¿Qué no hay qué querer?

Te quiere,

Papá

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