Hagamos que sea posible

Hace algunos días salió una edición de la revista Fucsia, con la imagen de una mujer dando de mamar a su bebé.  Como era de esperarse, algunas personas comenzaron a quejarse y a decir que se debía censurar la revista; y la revista pasó a defenderse (Lo cual, estoy seguro, era parte de su estrategia de mercadeo), a decir que no había nada de malo en que una mujer descubriera su pecho para dar de mamar a un bebé.

La carátula de la discordia

Ahora, debo decir que -excepto por el tinte de campaña publicitaria con la clara intención de ser polémica -tienen razón: No hay nada de malo en la desnudez humana en general, y mucho menos en la desnudez de un seno femenino que da de mamar a un bebé; especialmente cuando la leche materna es el mejor alimento que un bebé puede tomar, y que -como nos hemos dado cuenta en el último par de meses -el deseo de alimentarte te puede llegar en cualquier momento, en cualquier lugar.

“Amamantar y trabajar: Hagamos que sea posible”.  Esta frase ha aparecido en las últimas semanas en los tableros de control de las estaciones de transmilenio, eclipsando a veces información pertinente como que no hay buses disponibles (Lo que me costó llegar tarde a mis clases en la Universidad hace poco).  Tras investigar un poco, he visto que se trata de una campaña del Banco de Previsión Social para la semana mundial de la lactancia, que busca (Entre otras) que haya salas de lactancia en las empresas…  ¿Cómo la frase llegó a Trasmilenio?  A decir verdad, no tengo idea.

Lo que sí tengo claro es que es difícil luchar contra años de adoctrinamiento: Durante siglos nos han enseñado que la desnudez está mal, que no deberíamos descubrirnos en público y que si por casualidad vemos a alguien desnudo debemos desviar la mirada hacia otro lado.  El resultado de ello, entre otros, es que muchas mujeres -tu mamá incluída -sienten un cierto pudor de descubrir sus senos en público para dar de mamar a sus bebés, y cientos de personas -como yo -nos sentimos increíblemente incómodos al ver a una mujer lactando.

Y es cierto: Aunque me considero una persona de mente abierta, que tiene amigos en el grupo nudista de Bogotá y que ha ido más de una vez a un taller de dibujo con modelos completamente desnudos; aunque considero que no hay nada de malo con el cuerpo humano, y que nadie debería avergonzarse de su propio cuerpo; no puedo negar que al ir al plan canguro del Hospital San José y ver a la mitad de las mamás lactando, o cuando veo una mujer lactando en el mismo transmilenio, me cuesta mucho trabajo no desviar la mirada y sentirme completamente fuera de lugar.

Genial… ¿Ya terminaste?

Ahora, he visto en Internet toda una campaña de personas indignadas por el hecho de que alguien pueda sentirse incómodo al ver una mujer amamantando.  Sin embargo, creo que es un error poner la culpa en las personas que se sienten incómodas.  Habría que cambiar toda la cultura y volvernos como sociedad mucho más abiertos y tener más aceptación ante la desnudez antes que esa incomodidad se vaya.

Entretanto, hay que tener en cuenta que existen personas que se pueden sentir incómodas, y respetar sus esquemas mentales.  Como cualquier nudista (Nudista, no exhibicionista) sabe, el desnudo no es algo que se impone a otros: Tanto en sus actividades como en el taller de dibujo de figura humana al desnudo que te mencionaba, hay una especie de contrato social en el que todos acceden de alguna forma a ver a otros desnudos, y están mentalizados para ello.  En una sala de una clínica, en la oficina o en cualquier otro lugar, todos sabemos que existe la posibilidad, pero no necesariamente todos han accedido o se han preparado psicológicamente para ello.

Por ejemplo

Y si no es fácil ver a una completa desconocida en transmilenio o en una sala llena de mujeres con bebés, imagínate cómo será ver a una conocida o una compañera de trabajo.  El nivel de afinidad hace que la incomodidad se multiplique hasta el infinito y más allá.

Supongo que todo se trata de algo que es primordial en cualquier sociedad, y es un poco de tolerancia con los esquemas mentales del otro.  Si hay personas que se puedan sentir incómodas al ver un pecho al descubierto, las madres deberían buscar hacerlo en privado, buscar la forma de cubrirse (Tu mamá tiene una especie de ruana que le permite darte seno sin exhibirse), o al menos anunciar lo que va a suceder, para preparar a los demás -y que si se sienten incómodos puedan retirarse o prepararse psicológicamente.

¡Oh, no! ¡Aquí viene!

Por su parte, aquellos que se sienten incómodos al ver a una madre amamantando, deben tener claro que es algo natural y no tiene nada de malo.  Si aún así se sienten incómodos, deben desviar la mirada o retirarse prudentemente.  Es difícil luchar contra siglos de adoctrinamiento, pero con un poco de tolerancia tal vez podamos hacer que sea posible.

Te quiere,

Papá

Anuncios

2 comentarios en “Hagamos que sea posible

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s