¡No nos regañen!

Para comenzar por el principio, voy a confesar algo que me da un poco de vergüenza, en particular para decírtelo a ti: Toda la vida he tenido problemas de autoridad.  En general, nunca me ha gustado que me digan lo que tengo que hacer, y generalmente o me resisto a hacerlo, o tiendo a hacer lo opuesto (Sólo por llevar la contraria).  Tu abuelo solía decir que yo siempre le decía que sí a todo, y luego hacía lo que quería…  Y creo que era cierto, y de alguna forma lo sigue siendo.

Y ahora espero que tú no seas así, ¿Irónico?

En alguna carta, hace bastante tiempo, te comentaba acerca de una característica un poco molesta que tiene la gente en general: Ése hábito de estar diciéndote lo que tienes que hacer con tu vida.  Así, como te comentaba entonces, si estás solo te preguntarán cuándo piensas conseguir novia; si tienes novia te dirán que cuando te vas a casar; si te casas, te preguntarán cuando piensas tener un hijo.  Cuando finalmente nace tu primer hijo, ¡Todos pierden la cabeza!

De repente, todo el mundo -incluso aquellos que jamás han tenido un hijo -sabe más que tú: Cómo darte de comer, cómo sacarte los gases, cómo acostarte a dormir, cómo cambiarte el pañal, qué pañal es el mejor, cómo bañarte, qué hacer si tienes reflujo, si tienes cólico, si tienes flujo nasal, cómo hacerte estimulación temprana y hasta cómo cargarte.

Se quejan de todo…

Y eso con respecto a la gente del común, que no tiene ningún conocimiento especial.  Cuando se trata de “expertos” -ya sean médicos u otros profesionales que saben porque han estudiado del tema; o expertos empíricos, que consideran que tienen mucha experiencia o que simplemente saben tanto que saben a feo -, no sólo parece que todos saben más que tú, sino que en ocasiones te hacen sentir como un completo incompetente.

Esto no es problema cuando realmente necesitas un consejo, y lo pides; o cuando el consejo es dado como tal…  Finalmente, soy conciente que tu mamá y yo somos padres primerizos y que no nos las sabemos todas (De hecho, no voy a negar que con frecuencia nos sentimos un poco perdidos contigo).  Además, hay personas que saben hacerte recomendaciones y sugerencias sin que parezca que te están diciendo cómo criar a tu hijo.  El problema son todos aquellos que sin ninguna prudencia, te van dando consejos no pedidos que suenan a órdenes, o incluso te regañan por estar haciendo las cosas como las haces.

¿Acaso le estás poniendo pañal desechable?

En los últimos días, tu mamá ha sufrido un poco por esto: Por ser prematuro, no pudiste recibir leche materna durante los primeros días, y por desgracia te acostumbraste a tomar leche de fórmula…  Peor aún, el proceso de “reaprendizaje” ha sido un poco traumático -no sólo para ti, sino también para tu mamá -.  Y como si la presión no fuera suficiente, todos los médicos la tratan como si estuviera cometiendo la falta más grave del mundo: “Pero insístale”, “Tengalo ahí hasta que coma”, “No le dé tanta leche”, y demás comentarios se han vuelto bastante frecuentes en nuestras visitas…  Hasta el punto que dan ganas de decirles: “Pruebe usted, a ver si es tan fácil”.

Y si a esto le sumamos que en estos días has sufrido de cólico, y has llorado en una semana lo que no habías llorado durante el resto de tu corta vida, el nivel de estrés para tu mamá ha sido aún peor.  No me extraña que con tanta presión interna y externa, las madres terminen sufriendo de depresión postparto.  Incluso -te confieso -yo la he sentido un poco, porque es muy difícil sentirte mal y no tener ni idea que hacer, y tener a los médicos y otras figuras de autoridad tratándote como si fueras un completo incompetente.

…y tú sintiéndote así

Sin embargo, aún a pesar de lo que digan los expertos, médicos y sabelotodos, estoy convencido que la persona idónea para tomar decisiones acerca de la mejor forma de cuidarte, y como criarte, es tu mamá (Conmigo en un lejano segundo lugar).  Agradezco mucho el apoyo que hemos recibido de las personas que nos han dado consejos y nos han guiado, especialmente cuando lo hemos necesitado, o ha sido un apoyo cariñoso y desinteresado: Doña Rita, Elizabeth, Juan Pablo, Johanna, Angélica y Marta, entre otros, merecen nuestro eterno agradecimiento.

En cuanto a todos aquellos que se empeñan en decirnos cómo debemos criarte, o que se han dedicado a regañarnos…  Se pueden ir un poco al cuerno.

Te quiere,

Papá

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