La Tarea Más Importante

Hace un momento, un grupo de madres emocionadas hizo discurrir por las redes sociales un artículo del psicólogo español Alberto Soler Sarrió, en el que esgrimía que él “No ayudaba a su mujer con los chicos ni con las tareas de la casa“.  Aunque te recomiendo la lectura, si no quieres seguir el enlace, te voy a resumir el punto más importante: El autor no considera que “ayude” a su mujer con sus hijos ni con las tareas de la casa, porque tanto los unos como las otras son su responsabilidad.

…esperemos que sea mejor que esto…

Y aunque estoy totalmente de acuerdo con el psicólogo en el hecho de que tu crianza y las tareas de la casa son mi responsabilidad tanto como la de tu madre, no puedo sino evidenciar que las cargas están inmensamente desbalanceadas: Hoy en día tu mamá está en licencia de maternidad, lo que significa que está en casa cuidándote todo el día, todos los días.  Yo, por mi parte, estoy trabajando 8 horas, lo que -con una hora de almuerzo y el tráfico infernal de Bogotá -significa que apenas estoy 12 horas en casa, de las cuales 6 estoy dormido, y más o menos otras 3 tú estás dormido.

Esto implica que si bien durante alrededor de 3 horas estoy pendiente de bañarte, cambiarte, prepararte el tetero, darte tetero, sacarte los gases, hacerte ejercicios de estimulación temprana, hablar contigo, cantarte, bailar contigo y demás actividades que se me ocurren; y por otro lado generalmente hago el desayuno, tiendo la cama y…  A decir verdad no mucho más; las otras 21 horas (Más del 87% del día) simplemente no es el caso.  Por otra parte, hay actividades (Como dar seno) que simplemente no puedo hacer, así que incluso cuando estoy no siempre mi apoyo es el óptimo.

…y a veces simplemente no entiendo por qué

Y debo decir que el tema es particularmente estresante para mí por algo de lo que te hablaba en la carta anterior, y es la percepción del balance de responsabilidades en la casa.  Incluso si ninguno de los dos miembros de la pareja está permanentemente en casa, el que uno de ellos perciba que está cargando con todas las responsabilidades de la casa crea un estrés en la relación que -por lo que hemos visto en otras parejas -puede dar por el traste con la relación misma.

Ayer, mientras estaba en la oficina trabajando, tú estabas dándole a tu mamá un poco de lucha: Al parecer, tuviste una irritación en tu zona púbica y eso te está molestando bastante.  Además, siempre has tenido algo de dificultad para recibir el seno, y en los últimos días has tenido problemas para dormir.  Todo esto se juntó para hacer que el día fuera para tu mamá muy difícil y agotador, tanto física como emocionalmente.  Y mientras me escribía mensajes contándome la situación, yo le daba vueltas al tema del balance de responsabilidades en mi cabeza.

Cuando llegué a casa, tu mamá estaba un poco estresada y consternada por el ajetreo de todo el día, y yo con el tacto de un brazo mecánico le cuestioné repetidamente qué le pasaba.  Fue cuando dejé de preguntar estupideces y comencé a mirar a mi alrededor (Lo cual, debo admitir, me tomó un par de horas) que me dí cuenta de su preocupación por ti y su frustración por todas las cosas que no habían salido bien durante el día.

Fue entonces cuando me dí cuenta.

Una vez te quedaste dormido le dí un abrazo y le recordé que la amo, y que tú no podrías haber tenido una madre mejor que ella.  Le agradecí por todo lo que hace por ti -y por mí -todos los días, y le recordé que las cosas que habían salido mal durante el día no eran su culpa.  Me quedé con ella un tiempo y le pedí que descansara  Le dí un beso de buenas noches y al poco tiempo, tu mamá estaba dormida, mientras yo quedaba a cargo de tu cuidado.

“Shhhh…. Papá está dormido”

Unos minutos después tuviste un sobresalto y quedaste despierto, y a punto de llorar de nuevo.  Antes que tu madre se despertara (Para lo cual tiene una capacidad impresionante), fui a tu moisés y te puse la mano en el pecho y, sin decirte una palabra, comencé a respirar de la forma más sonora, pausada y rítmica que pude.  Pasaron varios minutos, y tuviste otro par de sobresaltos -que te dejaban de nuevo como un bombillo -, pero poco a poco tus ojos se fueron cerrando y finalmente te quedaste completamente dormido.

Ayer, después de mi preocupación con el balance de responsabilidades, descubrí que a pesar que no puedo hacer todas las tareas de la casa, hay una en particular que sí puedo hacer; y que probablemente es la tarea más importante que puedo hacer por ti y por tu mamá:

Hacerles sentir que todo va a salir bien.

Te quiere,

Papá

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