Vivir en Sociedad, parte 3: El niño salvaje

Cuando estaba pequeño, tu bisabuelo me prestó su colección de libros de Tarzán, de Edgar Rice Burroughs, que yo leí con avidez.  Por si no lo sabes para cuando leas esta carta, los libros narran la historia de un héroe Pulp (Algo así como un superhéroe de la época antes que se llamaran superhéroes) que había quedado huérfano en medio de la selva y había sido criado por una tribu de monos.  A causa de su vida en un ambiente tan inhóspito, el joven Tarzán desarrolló una fuerza y agilidad extraordinaria, conservando asímismo las características mentales de un ser humano.

Y para los que sólo conozcan la versión de Disney, les presento la ilustración de Frank Frazetta… (Sin rastas)

Leyendo un poco a Glenn Doman (Como te mencioné en otra carta), intuyo que esta fantasía de Burroughs probablemente no se daría en la vida real…  Separado de sus padres y de la sociedad hasta la edad adulta, Tarzán probablemente no habría podido volver a comportarse como un humano, o lo habría hecho con muchísima dificultad.  De hecho, los casos en los que han sucedido situaciones similares rara vez han terminado bien.

Y es que de hecho, el ser humano se desarrolla en sociedad, a partir del relacionamiento con otros seres humanos.  Si sacamos a un niño de un entorno social con otros seres humanos probablemente limitaremos su capacidad de desarrollar su inteligencia y su capacidad mental, y esto probablemente tendrá también repercusiones en lo físico y comportamental.

Cuando se habla de educación en casa, uno de los puntos claves de discusión es que el niño se desarrolle en un contexto alejado de la interacción social.  De hecho, recuerdo que hace relativamente poco mi amiga Catalina -quien trabaja en un colegio -me contó que tenía a su cargo un par de niños que habían sido enseñados en casa por un tiempo, y que tenían serias dificultades en sus interacciones sociales.

Por otra parte, los testimonios que he visto de padres que han enseñado a sus hijos en casa son totalmente opuestos: Según ellos, los niños educados en casa no tienen ningún problema social.  Sin embargo, como hay que tener cuidado con los testimonios que parten de un único punto de vista, aún tengo mis reservas al respecto.

Supongo que lo importante es tener en cuenta que “enseñar en casa” no necesariamente implica enseñar “en casa”: Que salir, tener interacción con otras personas y compartir con ellas es un elemento sumamente importante del proceso de aprendizaje en casa, un elemento que los padres en casa no pueden descuidar, so pena de crear individuos socialmente inadaptados.

¡Bazinga!

Leyendo mis últimas cartas (Acerca de la educación tradicional y la vida en sociedad –1 y 2), probablemente pensarás que estoy construyendo un caso a favor de la educación en casa.  En realidad no es así.  De hecho, no estoy muy seguro de si tu mamá y yo podríamos abordar esa como una posibilidad real, teniendo en cuenta que los dos trabajamos tiempo completo lejos de casa.  Sin embargo, a medida que voy leyendo e informándome me voy dando cuenta que probablemente me gustaría intentar contigo un enfoque pedagógico alternativo.  Vamos a ver cómo me va con eso.

Te quiere,

Papá

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