Vivir en Sociedad, parte 1: Consumo y Competencia

Ayer, mientras hacía la investigación que llevó a la última carta (Porque, aunque no creas, no las escribo tan a la ligera), estuve mirando algunos videos de padres que se encuentran educando a sus hijos en casa.  Una de ellas era Ana María Gonzalez, una madre que vive en Cartagena, y quien tiene dos hijos a quienes está educando en casa.  Te adjunto el video a continuación:

En el video ella habla de tres razones para educar a sus hijos en casa.  Voy a comenzar por la última, y más obvia, para sacarla rápidamente del espectro: Los contenidos se encuentran disponibles en la red.  Efectivamente, en otro de los videos que ví, una madre hablaba que una de las competencias más importantes para una persona hoy en día es saber discernir qué sirve y que no de todo ese mar de información, y eso es algo en lo que los colegios (Que entregan todo “masticado” y “digerido”) fallan un poco.  ¿De pronto sería más interesante poner a los estudiantes a investigar por su cuenta y poner en común para que el grupo determine qué sirve y qué no?  Es algo que intenté con mi curso de gerencia de proyectos este semestre y parece ser una metodología interesante…

Pero me estoy desviando del tema.

Eeeeeeeeeekkkkkkk….!!!!!

La segunda razón es que los colegios fomentan una cultura del consumo y de la competencia. Efectivamente, recuerdo que en el colegio me sentía mal cuando todos mis compañeros -exceptuándome -tenían sus zapatos “Reebok” (Que hoy no suena a la gran cosa, pero era casi un símbolo de estatus en los 80), y constantemente veía la típica discusión ridícula y sin sentido de “Mi papá gana más que tu papá” (Si alguien te fuerza a una discusión así, asegúrate de pedirle la declaración de renta para tener una opinión informada.  Realmente no le veo nada de malo a ganar menos que el papá de uno de tus compañeros).

Por otra parte, la evaluación numérica -más allá del tema de la motivación de la que ya hablamos -, crea un sistema en el que hay “mejores” y “peores” estudiantes, y un ambiente de competitividad que genera consecuencias no muy deseables, como el hecho de que el “mejor del curso” se vuelva un puesto de suma presión para el que lo ocupa (Tendría que preguntarle a mi amigo Ricardo); que se generen rencillas innecesarias; que los que no son “buenos” se desmotiven cada vez más; o que todo un sector de la población se sienta excluido, como le sucedió a casi toda mi promoción del colegio en nuestro grado, en la que parecía que había una sola persona merecedora de todos los honores, y todos los demás eramos apenas testigos que se iban a llevar un cartón, casi como premio de consolación.

Gracias por venir. Ahora si me permite, se nos está haciendo tarde y aún hay varios honores para nuestro estudiante estrella.

(Aclaración importante: Estoy criticando el sistema, no a las personas.  Probablemente el estudiante a quien me refiero merecía todos los honores, pero el suceso no fue agradable para los otros casi cincuenta que también estábamos ahí)

Ahora bien, no nos digamos mentiras: Un cierto nivel de competitividad es deseable.  El mundo es un lugar competitivo, y no podemos simplemente ignorarlo.  Además, destacarse en algo no está mal.  Sin embargo, un ambiente totalmente competitivo tal vez no sea el mejor para el aprendizaje.  Es como cuando jugábamos Twister con un par de amigos tan competitivos que llegaba el momento en que dejaba de ser divertido (Como debe ser el Twister), y se convertía en algo más bien estresante…  Y en mi opinión, el aprendizaje debe ser algo divertido.

Por otra parte, la competitividad es en cierto grado enemiga de la colaboración, y como te mencioné en algún momento, considero que para lograr grandes cosas en este mundo es importante aprender a trabajar en equipo.  En estos últimos días estuve visitando unos proveedores de educación a distancia que dentro de su metodología ponen a trabajar en grupo a personas de diversas regiones geográficas.  Imagínate eso: Varias personas, de lugares diferentes, trabajando cada una desde su casa para lograr un objetivo común.

El mundo, cada vez más, comienza a funcionar así

Continúo mañana con la parte 2 🙂

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2 comentarios en “Vivir en Sociedad, parte 1: Consumo y Competencia

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