¡Extraordinario!

El Sábado pasado, a las 7 de la mañana, te programaron una tomografía de rutina para determinar cómo te encuentras a nivel neurológico, teniendo en cuenta el hecho de que naciste prematuro.  Nos indicaron que debíamos mantenerte despierto y en ayunas desde 3 horas antes, para garantizar que cuando llegaras al examen te quedaras dormido.  Aunque fue más fácil decirlo que hacerlo (Al final el sueño te estaba dominando por completo), debo decir que -como siempre -te comportaste a la altura, y que estuviste muy juicioso durante todo el examen.

Ayer, tu abuela nos hizo el favor de recoger los resultados, y anoche finalmente pude verlos.  Aunque no soy especialmente versado en el lenguaje médico, hubo una palabra que -de acuerdo a lo esperado -se repetía en todos los resultados, y que para mí es diáfana como el agua: “Normal”.

Lo divertido es que llevo casi 9 meses escuchando esa palabra por todos lados: Cuando te hacían ecografías, todo estaba normal; cuando te escuchaban, todo estaba normal; todos los exámenes que te han sacado han salido normales, y tu evolución ha sido normal.  Incluso, cuando tu mamá estaba embarazada, todos los dolores, las molestias y las incomodidades eran normales, y ahora después de la cesárea tiene otros diferentes, y todo es “normal”.

Y si bien lógicamente esperaba que el examen saliera normal (De lo contrario probablemente habría potenciales problemas neurológicos), debo reconocer que tanta repetidera de esa palabra me golpea un poco el ego.  Como nuevo padre con primogénito, para mí cada cosa que sucede es extraordinaria -y en parte creo que quiero creer que cada cosa que pasa contigo lo es -, así que me sigan repitiendo que todo es “normal” me choca.

Esta mañana reflexionaba un poco sobre ello, y mientras más lo pienso, más me doy cuenta que la situación es (Adivina) normal: Como te lo mencionaba en una de las primeras cartas, para el mundo no eres más que uno de miles de millones de niños, y para él tu importancia en este momento es poca o ninguna.  Incluso grandes hombres en la historia de la humanidad han sido ignorados durante mucho tiempo, ¿Por qué el resto de la humanidad habría de ver en ti algo fuera de lo común?

Esto NO pasa

Por otra parte, para tu mamá y para mí eres extraordinario, eres nuestro único hijo, eres especial y único.  De hecho, escribiendo esto recuerdo mucho a mi amigo Himura, quien en su trabajo tiene que lidiar con docenas de padres que están convencidos que sus hijos son únicos y especiales, cuando en realidad son más bien normales.  En ese sentido, tu mamá y yo tenemos que tener las cosas claras para que no se me suba el humo a la cabeza, o terminemos infundiéndote un falso sentido de importancia que luego vaya a perjudicar tus relaciones sociales en un futuro.

En últimas, lo que te quiero decir es que para el universo siempre serás “normal”, a menos que tú mismo decidas ser extraordinario.  Igual, tampoco es una obligación: No tienes que demostrarle nada a nadie.  Sólo ten siempre presente que -aunque no siempre te lo digamos -, para tu mamá y para mí, así como para las demás personas que estamos cerca de ti y que te queremos, siempre serás único y especial.  Siéntete tú también así, que en realidad eso es lo único que importa.

Te quiere,

Papá

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