Cavernícolas

4 días después de haber salido de la clínica, estás en nuestra casa, y -como me decía mi amiga Catalina -el caos es menos del que yo tenía en mi cabeza.  Hay todavía algunas dificultades para alimentarte, que supongo se deben a que te acostumbraste al tetero desde el principio, y aunque el tetero pretende ser análogo al seno materno, no es exactamente igual, por lo que ha sido bastante difícil acostumbrarte a lactar.

El tampoco está lactando. Yo sé que finge.

Obviamente, para ayudar con el tema hay innumerables recetas: Agua de hinojo, agua de panela y simplemente agua para que a tu mamá le “baje” la leche; intentar amamantarte a través de un chupito de latex, para que bebas en la forma en la que estás acostumbrado; diferentes cambios de posición; insertar el pezón; extraer la leche y dártela en un tetero -Con un extractor eléctrico, ojalá, para evitar problemas de antebrazo para tu mamá.

Pero ése es sólo un subconjunto de los miles de consejos, recetas, técnicas y herramientas que han estado disponibles para nosotros desde que comenzó el embarazo, tanto de parte de la sabiduría popular como de la ciencia médica, y todas las ramas del conocimiento que se encuentran entre estos dos extremos.  Desde cómo lograr que te “pegaras” a la matriz, pasando por una cantidad de temas de alimentación, hasta toda una serie de exámenes por los que debes pasar en el siguiente mes.

Disculpa, pero tengo la agenda llena, muchas gracias

Y desde que nos enteramos de tu llegada, si bien me he maravillado de toda esta parafernalia que acompaña a la llegada de un bebé, también he sentido que quizás es demasiado.  Estoy convencido que desde tiempos inmemoriales los bebés nacían, y no había necesidad de tenerles moisés, cuna, corral, pañales, teteros, cremas, pañitos, coche, extractor de leche, diferentes vestidos de diferentes tallas, móviles, sonajeros, juguetes para morder y todo lo demás.  De hecho, los niños no nacían en una clínica, sino que los traían las parteras, o aún antes los recibían las propias madres por sí mismas.

De hecho, me pregunto cómo habría sido un evento como este en la época de los cavernícolas, en que no había ni la centésima parte del conocimiento actual (Pero por otro lado no había tanta sobreinformación e información contradictoria).  Finalmente, algo debieron hacer bien nuestros antepasados más remotos, o no estaríamos aquí…

Estoy seguro que ni los mamuts, ni los tigres, ni los perezosos se encargaron de nuestra manutención

Ahora bien, soy conciente que las tasas de mortalidad infantil han disminuido enormemente en los últimos años, y no me quiero ni imaginar las ínfimas tasas de supervivencia en esa época, pero como te digo: Nuestra especie sobrevivió con casi ninguna de las arandelas que le ponemos hoy en día a la vida.  Y esto me lleva a preguntarme, ¿Será que no podemos simplificarnos un poco la vida?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s