El Centro del Universo

El otro día, mientras escribía la última carta de este blog, me daba cuenta de que así como los adultos les debemos un poco más de respeto a los niños, lo contrario también es importante recalcarlo: Si bien en tus primeros meses el universo entero girará alrededor tuyo, satisfaciendo cada una de tus necesidades en un santiamén.  Sin embargo, eso no quiere decir que tú seas el Centro del Universo.

¡Herejía!

A menudo veo niños que se convierten en “pequeños tiranos”, que esperan que todo el tiempo las personas a su alrededor cumplan todos sus deseos, y que arman unas verdaderas revoluciones cuando no les hacen caso, o cuando no es lo suficientemente rápido.  Son aquellos niños que uno no quiere toparse, porque siempre están haciendo lo que les place sin obedecer a nadie, y cuando se les lleva la contraria en lo más mínimo arman unos berrinches terribles que terminan por hacerle pasar un mal rato a todo el mundo.

El problema que suelen enfrentar estos niños es que a cierta edad, cuando deben convivir con otros niños de su misma edad (En el jardín, colegio o lo que sea), no están preparados para darse cuenta que hay otros 10, 20 o 30 niños como ellos, y que generalmente a la mitad también los crearon como los reyes del Universo.  ¿Y qué pasa en un ambiente de estos cuando se genera éste conflicto de egos?

Eh… sí… Algo así.

Debo decirte que para mí es importante que desde el principio pueda establecer para tí unos límites, y que no todo lo que tú digas se satisfaga a la brevedad.  Sé que tendrás necesidades que deberé satisfacer, pero eso no quiere decir que lo que tú quieras es ley.  Y sé que aquí escrito suena bastante tajante y hasta desconsiderado, pero quiero que entiendas desde ya que el Universo no responderá a tí como tu mamá o yo, y que es importante que desde la casa sepas que no todos tus caprichos son designios divinos.  Créeme…  Será mejor en un futuro.

Y como en las dos cartas anteriores, te pido disculpas de antemano, porque probablemente en ocasiones durante tu infancia pensarás que soy inflexible, que no te dejo hacer, que no te dejo vivir tu vida como quieres y así.  Es probable que así sea, durante un tiempo, pero  te darás cuenta poco a poco que todos esos límites y todas esas restricciones van a estar ahí para que cuando no las tengas puedas volar más alto tú sólo, y no caer como tantas personas que nunca las han tenido.

Te quiere,

Papá

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