Cordialidad sin Excesos

Mientras escribía la carta de ayer, pidiendo disculpas por la tendencia que tenemos los adultos de subestimar la inteligencia de los niños, recordaba otra actitud de los adultos que a veces puede resultar molesta, incómoda o incluso terrorífica para un niño.

La situación es ésta: Llegas de visita a una casa ajena, o alguien ajeno llega a tu casa, y el adulto inmediatamente asume que puede abrazarte, besarte, cargarte o pellizcarte las mejillas (Recuerdo haber odiado esa última particularmente), sólo por el hecho de que eres un niño.  De hecho, se sienten ofendidos si el niño no lo permite; y si hay mucha gente se forma esta desagradable presión social en la que todos los adultos comienzan a incitar al niño a hacer algo que claramente no quiere hacer, bajo la excusa de que “no sea grosero”.

A tu madre ya le está tocando algo de eso: Todos se creen con derecho de tocarle la barriga aunque no sea cómodo para ella

Hace un tiempo leía un artículo (Que no he podido encontrar, o publicaría el enlace correspondiente) de una madre que decía que nunca forzaba a sus hijos a saludar o acercarse a personas si ellos no se sentían cómodos con ello, argumentando que era una forma de valorar su criterio y enseñarles que ellos pueden poner sus límites…  Lo cual les será bastante útil para evitar situaciones mucho más peligrosas en un futuro.

Y aunque concuerdo en muchos de estos puntos, también debo decir que conozco muchos niños en los que el no saludar a las personas es menos un tema de criterio y de establecer límites, y más un tema de pura y simple grosería.

No me importa quién es él, no me voy a levantar.

Supongo que es inevitable que en el futuro cercano vayamos a tener desacuerdos en este aspecto, y ten por seguro que yo mismo no estaré muy seguro de cómo balancear el que te comportes cordialmente con los extraños con el que te sientas confiado de establecer tus límites y decir “No”.  Algo me dice que será un tema que tendré que evaluar en cada caso, dependiendo de tu actitud ante la situación.

Así que, trataré de leerte, y entender si el hecho de que no quieras saludar a una persona es porque no te sientes cómodo con ello, o por puro capricho.  En el primer caso, procuraré ayudarte a establecer los límites y a darte el respaldo que necesitas.  En el segundo, ten por seguro que seré el primero en confrontarte y pedirte un poco de cordialidad con los extraños.

Espero que me tengas paciencia… Soy tan nuevo en esto como tú

Te quiere,

Papá

Anuncios

Un comentario en “Cordialidad sin Excesos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s