La Caridad…?

En la última carta te hablaba de las diferencias sociales y de la importancia de ayudar a las personas menos favorecidas.  Sin embargo, me parece importante que hagamos “doble click” sobre un punto importante.  “Ayudar” no significa entregar una moneda a cualquiera que te tienda la mano en la calle.

Primero, porque por principio económico, estás fomentando un incentivo perverso: Imagínate que eres una persona que recibe todo lo que necesita de la sociedad sin recibir nada a cambio; ¿Tendrías algún interés en buscar superar tu condición actual?  Y si crees que “todo el mundo quiere superar su condición actual”, me encanta tu forma de pensar, pero no es así: Conozco personas a las que no les interesa conseguir un trabajo estable porque pierden subsidios del estado, o a las que no les interesa graduarse de su carrera profesional (Incluso estando a puertas de hacerlo) porque pierden beneficios laborales.

¿Y cómo sabes que la persona a la que le das limosna realmente la necesita?  Precísamente por lo que te mencionaba en el párrafo anterior, muchas personas fingen estar en una condición peor que aquella en la que realmente están para generar lástima y propiciar la consecución de esa moneda.  Y en algunos casos las personas que ves en un estado de discapacidad lo pueden estar fingiendo (Ya he escuchado muchos casos de mendigos con discapacidad atrapados en condiciones perfectamente normales).  E incluso si no lo fingen -Como ya lo mencioné en este blog -, una persona con discapacidad puede requerir tu apoyo (Y sólo en algunas ocasiones), pero nunca tu lástima.

¡Cuidado! ¡Es una trampa!

Finalmente, el incentivo perverso no es sólo para una persona, sino que llama a más.  Cuando la gente vé que otros pueden ganar dinero a cambio de…  Escencialmente nada, esto motiva a otros a seguir el ejemplo.  Muestra de esto es lo que ha pasado para el momento en que escribo esto con el transporte masivo de Bogotá -Transmilenio -.  En sus orígenes, en Transmilenio no había mendigos o vendedores ambulantes.  Sin embargo, no pasó mucho tiempo entre el momento en que el primero entró al sistema, y el momento en que se generó todo un mercado persa en el mismo.  ¿Porqué?  Porque hubo negocio.

Y con todas estas razones que te planteo, te preguntarás porqué la gente sigue dando dinero.  La verdad, es que es en parte un tema cultural y religioso (Por todas partes escucharás las grandes virtudes de la caridad en la otra vida, pero me estoy adelantando a otra carta), pero lo principal es que es una forma muy sencilla de lavar conciencias: Todo el mundo es conciente de la desigualdad social, todos se sienten incómodos con ella, pero muy pocos realmente tienen el deseo o la intención de generar un cambio real.

Porque pretender mejorar el mundo dándole una moneda a una persona en la calle es como pretender curar a una persona con quemaduras de tercer grado poniéndole una curita.

Entonces, si realmente quieres hacer un cambio, invierte tu tiempo, vé a trabajar y a ayudar, empápate del problema y realmente conoce a las personas que de verdad necesitan ayuda (No a los zánganos que pretenden recibirla proyectando una imagen falsa de miseria).  Trabaja con ellos, por ellos, enseña, participa y mejora la calidad de vida de aquellos que puedas.

Y si no tienes la vocación suficiente, también puedes dar dinero…  Puede ser a una fundación o a otra organización cuyos intereses coincidan con los tuyos; pero investiga antes, y asegúrate que el dinero que des se está usando de la mejor forma posible, para mejorar la calidad de vida de la gente.

Te quiere,

Papá

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