La Fuerza

En el (pen)último mensaje te decía que no existe tal cosa como un atajo para el éxito, que para obtener éxito real en cualquier cosa hay que trabajar en ello, y meterle todas las ganas y el esfuerzo para volverte el mejor.  Sin embargo, no es fácil.

Existen miles de factores que te pueden llevar a renunciar a tus metas: Estás cansado, llevas mucho tiempo haciendo lo mismo, quieres probar otra cosa, estás dejando de hacer algo que te gusta.  Eso es algo que puedo entender, porque me ha sucedido en múltiples oportunidades, y no te voy a mentir diciéndote que “siempre seguí adelante”, o algo así.

Pero entonces, ¿De donde sacas la fuerza para seguir trabajando en algo cuando hay otras cosas que te distraen?

1. Enfócate en el objetivo

¿Porqué lo estás haciendo? ¿Qué es lo que quieres alcanzar?  A veces nos quedamos pensando en lo que estamos perdiendo en el corto plazo y se nos olvida lo que queremos alcanzar en el futuro.  ¿Recuerdas el dilema del masmelo?  A veces tenemos qué sacrificar la gratificación inmediata en pro de obtener un mayor beneficio en el largo plazo, y tener en cuenta cuál es nuestro objetivo final nos ayuda a enfocarnos.

2. Crea una Rutina

Si comienzas a hacer las cosas que te interesan con una cierta periodicidad todos los días (O todas las semanas), poco a poco irás notando cómo el esfuerzo que requerías para llevarlas a cabo se va volviendo cada vez menor.  Al crear una rutina, se vuelve mucho más sencillo que saques el tiempo para hacer las cosas, y que estés acostumbrado a dedicarte a ellas.

3. Ponte Metas Intermedias

A veces estar trabajando por meses sin llegar a nada es desalentador.  Por eso, te reto a que te pongas metas intermedias: Pequeñas cosas que puedes ir logrando en el curso de un día, de una semana o de un mes, para que puedas trabajarlas durante un período corto de tiempo e ir obteniendo resultados intermedios mucho más rápido.

4. No te Excedas

Una cosa es que te esfuerces en lograr lo que deseas, y otra cosa es que te sobreesfuerces.  Cuando llegas a un punto en el que las cosas dejan de ser divertidas para convertirse en una obligación, pierden todo su interés.  Así, si bien te pido que te esfuerces en sacar adelante tus metas, no les dediques más del tiempo necesario que requieran.

Tal vez requieras un poco más, pero creo que estas reglas están bien para comenzar.  Lo importante aquí es que nunca abandones tus metas.

Y que la fuerza te acompañe.

Besos,

Papá

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